Puncupata aporta una dimensión particular a las seis interpretaciones. La locación, situada a más de 4,200 m s. n. m., presenta temperaturas bajas, viento y una geografía marcada por caídas verticales de más de 300 metros. En ese contexto, Söfy y su banda realizaron las interpretaciones en directo, haciendo de las condiciones del lugar parte de la propia realización. La sesión registra las canciones en un espacio que pertenece a la geografía cotidiana de la región y que pocas veces aparece vinculado a una producción musical de este formato.
Son seis las canciones que forman parte del registro: “Lágrimas”, “Killachkimi”, “Promesas”, “Infinito”, “Destino” y “Ámame”. El repertorio recorre distintos momentos de Corazón Imperial y permite escuchar las composiciones en una ejecución en vivo junto a la banda de la artista. La presencia del quechua, los elementos andinos y las bases de pop y electrónica mantienen el vínculo entre el álbum y el lugar escogido para la sesión.
El repertorio de Söfy se mueve entre el pop contemporáneo, la música andina y la electrónica, con composiciones que también incorporan el quechua. En sus canciones conviven referencias culturales de Ayacucho con estructuras propias de la música popular actual, una combinación que atraviesa Corazón Imperial. El álbum cuenta con producción musical de Kayfex, productor peruano ganador de un Latin Grammy, quien trabajó junto a la artista en la construcción de esta propuesta.
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