Desconfiar termina siendo una respuesta fácil cuando llevamos demasiado tiempo viendo las mismas injusticias, los mismos abusos y las mismas promesas incumplidas. En la obra reciente de Lobo Gris, proyecto del músico y realizador peruano Gustavo de la Torre Casal, esa incomodidad ha encontrado una salida a través de canciones que examinan las contradicciones políticas y sociales del país. Su nueva entrega, “Espejo”, parte de una experiencia personal para llegar a una inquietud colectiva. ¿Qué pasa cuando, después de tanto desencanto, alguien vuelve a darnos motivos para creer? La respuesta de Gustavo llegó al regresar a las aulas universitarias, esta vez desde el lugar del profesor.
Entre estudiantes de cine, producción y artes, De la Torre reconoció una energía que el tiempo no había borrado de su memoria. Las ganas de crear, cuestionar lo establecido y convertir las propias ideas en algo tangible le recordaron sus primeros pasos. Esa identificación le dio a la canción su título y un sentido que va más allá de la nostalgia. Mirarse en una persona más joven también significa preguntarse qué hemos hecho con aquellas convicciones que alguna vez nos movieron. En “Espejo”, el encuentro funciona en ambas direcciones. Gustavo comparte su experiencia con sus alumnos y, al mismo tiempo, recibe de ellos una dosis de entusiasmo que modifica su manera de mirar el presente.
La transformación se escucha en una composición que se acerca al pop alternativo y la electrónica, con un carácter más abierto y luminoso que el de varios trabajos anteriores de Lobo Gris. El cambio resulta interesante precisamente por su procedencia. La inconformidad ha sido una parte importante de su lenguaje, pero la crítica pierde fuerza cuando termina convencida de que nada puede mejorar. “Espejo” abre otra posibilidad para el proyecto, una en la que el bienestar personal y la esperanza encuentran espacio dentro de una obra acostumbrada a confrontar aquello que duele. La canción conserva la atención por su entorno y cambia el lugar desde donde lo observa.
Gustavo llevó esa confianza a una decisión concreta al encargar el videoclip a Álvaro Arista, uno de sus estudiantes. Darle esa responsabilidad a un realizador joven convierte el concepto de la canción en una experiencia compartida y demuestra que creer en alguien implica ofrecerle oportunidades reales. En un país donde tantas veces se cierran puertas a quienes recién empiezan, ese intercambio adquiere una dimensión especial. Las nuevas generaciones heredarán problemas que no eligieron, pero también pueden aportar ideas y caminos que todavía no alcanzamos a imaginar. “Espejo” encuentra su fuerza en esa posibilidad y en la decisión de acompañar a quienes vienen detrás sin apagar el entusiasmo que los impulsa.
Escucha más de Lobo Gris aquí:

0 Comentarios