¿Cómo se construye el universo de una banda que entiende la música como si fuera literatura? es la pregunta implícita que atraviesa Luz y Estrellas (2026, Catenaria Discos), el nuevo EP de Solenoide. El trabajo, ya disponible en plataformas digitales, es la entrega más reciente del quinteto limeño integrado por Laura Rosales, Oscar Contreras, Héctor Espinoza, Oscar Chávez y Renzo López. Tras su álbum debut de 2024, nominado a Disco del Año en los Premios Luces, el grupo regresa a los estudios no solo para expandir el muro de sonido característico del shoegaze y el dream pop, sino para reembolsar su propuesta bajo el concepto de “Lit Rock”, donde la narrativa, la poesía peruana y el ruido convergen en un mismo pulso.

"En las canciones del nuevo EP hacemos referencias a seres y elementos de temas de nuestras primeras producciones. Es como si Solenoide fuera un escritor que en sus novelas hace referencia a los personajes de sus libros anteriores... Se está gestando una constelación Solenoide", explica la vocalista, compositora y bajista Laura Rosales sobre la arquitectura conceptual del disco. Esta lógica de intertextualidad transforma a Luz y Estrellas en un mapa en expansión, donde cada producción funciona como una estrella con nombre propio dentro de un ecosistema lírico coherente, denso y profundamente conectado con la tradición poética nacional.

Esa sensibilidad literaria se nutre directamente de referentes fundamentales de las letras peruanas para interrogar las heridas del presente. En “Hontanar”, la banda dialoga con la figura y la poesía de Javier Heraud, entrelazando su legado con el recuerdo implícito de víctimas de la represión social en el Perú —como Rosalino, Yamileth y Soncco— y con versos de Bertolt Brecht sobre la fuerza de trabajo que construyó Lima. En el otro extremo del EP, “Bordas de Hielo” toma de forma íntegra la poética de César Vallejo para tejer un adiós marino e inevitable, demostrando cómo el grupo utiliza el canon literario no como un adorno erudito, sino como una trinchera estética para procesar el dolor, la memoria y la dignidad colectiva.

El álbum ratifica además la alianza técnica que se ha vuelto sello de la casa: la producción de Mario Silvania y la masterización en Reino Unido a cargo de Simon Scott, baterista de Slowdive. Esta ingeniería sonora permite que los textos cargados de simbología no queden sumergidos en la distorsión, sino que floten entre guitarras febriles y atmósferas de aristas afiladas. El balance se completa con "Polillas" —el motor ruidista sobre la vulnerabilidad y el deseo— y el tema homónimo "Luz y Estrellas", inspirado en la violencia global y el conflicto en Palestina, donde la banda retrata los misiles desde la mirada de la infancia para confrontar la barbarie desde un ángulo poético.


Fieles a la autogestión con la que sostienen el Festival Ruido & Magia en la Huaca Mateo Salado, Solenoide entrega un disco que las distancia del escapismo habitual del género. Luz y Estrellas no es solo la continuación de un catálogo, sino la afirmación de una banda que escribe sus canciones como quien edita capítulos de una misma gran novela: un proyecto donde la distorsión de las guitarras y la tradición poética peruana se alían para iluminar las zonas más oscuras del presente.