La escena cultural de Ayacucho vuelve a ser epicentro de innovación. El músico y compositor Marci La Anomalía acaba de estrenar “Ñuqa” (“Yo”), una pieza donde la bachata se convierte en el lienzo para la lengua quechua, en colaboración con la talentosa Asiri Cristina. Bajo la producción de Riddim Kings, este lanzamiento no es solo una exploración rítmica, sino un tributo cinematográfico a la memoria histórica de la antigua Huamanga.

El concepto central de “Ñuqa” se sumerge en las páginas de “Tradiciones de Huamanga”, la emblemática obra de Juan de Mata Peralta. La canción y su videoclip rescatan el relato trágico de Sutuq Chaka (Sutucc-Chaca), un suceso que data de 1802. En una época donde los amores eran vigilados por el honor y la sangre, Inés y Eduardo, dos jóvenes de distintas clases sociales, desafiaron el destino para sellar su unión con un salto eterno desde el puente hacia el abismo.

Este relato, pilar de la narrativa folclórica ayacuchana, cobra vida en el videoclip dirigido por Kiwan. La producción logra conectar el arte andino tradicional con una narrativa contemporánea, rindiendo un homenaje visual a una de las leyendas más conmovedoras del sur peruano.

Una de las grandes sorpresas de este estreno es el uso de inteligencia artificial para recrear la atmósfera de la Huamanga colonial. Mediante el uso de herramientas de IA generativa, el equipo de producción logró reconstruir los escenarios y la estética de 1802, permitiendo que la historia de Inés y Eduardo alcance una dimensión visual épica y envolvente que sería difícil de lograr con métodos tradicionales.

“Mi motivación de fusionar el quechua con la bachata es demostrar que puede mezclarse con cualquier género y que incluso puede sonar más poético que el español”, explica Marci. A esta visión se suma la interpretación de Asiri Cristina, quien aporta una textura melódica y dulce que suaviza la carga trágica del relato.

Para Marci La Anomalía, este lanzamiento marca un hito en su carrera para este 2026. Al integrar la IA con el quechua y los ritmos urbanos, el artista se posiciona como un gestor de la modernidad andina, demostrando que la tradición no es estática, sino un organismo vivo capaz de transformarse con la tecnología.

Mira el videoclip de "Ñuqa", aquí: