El músico limeño Rodrigo Cano lidera una formación que entiende el rock mediante la estructura y el peso de los instrumentos. Junto a Álvaro Salinas en el bajo y Renzo Ramírez en la batería, el grupo consolida una alineación de tres piezas que aprovecha su formación académica para entregar una ejecución directa. Este conjunto peruano llega a las plataformas digitales con un material que evidencia dos años de rodaje previo en diversos escenarios, logrando un ensamble sólido. La propuesta integra elementos técnicos de disciplinas variadas que enriquecen la base rítmica de manera constante, alejándose de los esquemas convencionales del género.

Su primer EP "Ya no quiero ser" así opera bajo una lógica de colaboración horizontal entre sus integrantes. La etapa donde Rodrigo trabajaba de forma individual terminó para dar paso a un proyecto donde los arreglos nacen del consenso. Esta transición permite que la guitarra, el bajo y la percusión tengan un protagonismo equilibrado para evitar que un instrumento opaque a los demás. La banda utiliza el formato de power trío para explorar dinámicas que van de la calma absoluta a explosiones de energía vinculadas a las vertientes crudas del rock alternativo de décadas pasadas.

Las composiciones contienen influencias de géneros como el jazz, el funk y el rock, aplicados con una limpieza que permite apreciar los detalles de la obra. Los integrantes mezclan el blues y el folk con la distorsión del grunge de forma natural. La producción de estudio capturó la mística de las presentaciones en vivo, priorizando una estética orgánica que prefiere la honestidad del sonido real por encima de las ediciones excesivas. Ese enfoque profesional convierte al EP en una pieza clave para entender cómo la técnica potencia la fuerza de una banda independiente.

El título de esta producción simboliza el abandono de una etapa pasiva para asumir una responsabilidad mayor con la carrera artística. Existe un compromiso real con la calidad y la coherencia dentro de una escena que demanda nuevas voces con fundamentos sólidos. Al escuchar estas canciones, queda claro que el grupo decidió tomar el control de su identidad para proyectar una imagen segura que promete mantenerse firme en el tiempo. La transformación de una intención en un compromiso activo define el momento actual de los músicos frente a su público.

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